martes, 10 de septiembre de 2019
El Apego (o vínculo afectivo) es una relación especial que el niño
establece con un número reducido de personas. Es un lazo afectivo que se forma
entre él mismo y cada una de estas personas, un lazo que le impulsa a buscar la
proximidad y el contacto con ellas a lo largo del tiempo. Es, sin duda, un
mecanismo innato por el que el niño busca seguridad. Las conductas de apego se
hacen más relevantes en aquellas situaciones que el niño percibe como más
amenazantes (enfermedades, caídas, separaciones, peleas con otros niños....).
El llorar es uno de los principales mecanismos por el que se produce la llamada
o reclamo de la figura de apego. Más adelante, cuando el niño adquiere nuevas
capacidades verbales y motoras, no necesita recurrir con tanta frecuencia al
lloro. Una adecuada relación con las figuras de apego conlleva sentimientos de
seguridad asociados a su proximidad o contacto y su pérdida, real o imaginaria
genera angustia


